Las campañas que llevan a WhatsApp son las más usadas en servicios y en ticket alto, y también las que más frustran. Traen volumen de conversaciones y pocas ventas. El problema casi nunca es la cantidad: es que el filtro está en el lugar equivocado.
La plataforma optimiza por lo que le pedís. Si le pedís conversaciones, te va a traer personas con alta probabilidad de escribir un mensaje, que no es lo mismo que personas con alta probabilidad de comprar. Son dos audiencias distintas y muchas veces opuestas.
Por eso, una campaña de mensajes bien armada empieza por aceptar que menos conversaciones y mejores es un resultado, no un problema.
En rubros de ticket medio y alto, mostrar el precio o el rango de precio en el anuncio baja el volumen de consultas y sube la tasa de cierre. La persona que escribe ya sabe cuánto sale y escribe igual.
El costo por conversación sube, y aun así el costo por venta baja. Es el ejemplo más claro de por qué mirar el costo por resultado sin mirar la tasa de cierre lleva a decisiones equivocadas.
Es la técnica que menos se usa y más ordena la bandeja. Consiste en decir explícitamente para quién no es el servicio. "Si buscás la opción más económica, no somos nosotros" hace que una parte de la gente no escriba, y esa parte es justamente la que no iba a comprar.
Es el mismo principio que ordena la política de envíos en una tienda: mostrar antes lo que va a generar rechazo. Lo comparamos en envío gratis o descuento: cuál convierte más.
La fricción, bien puesta, es buena data: cada persona que decide no escribir después de leer el anuncio es una conversación que no vas a tener que atender.
Esta es la parte técnica que casi nadie hace y la que más cambia el resultado. En WhatsApp Business se pueden etiquetar las conversaciones, y esa etiqueta se puede usar para decirle a la plataforma qué conversación terminó en venta.
A partir de ahí el algoritmo deja de buscar gente parecida a la que escribe, y empieza a buscar gente parecida a la que compra. Se puede pre-entrenar con el historial: etiquetando una decena de conversaciones buenas de meses anteriores, el sistema arranca con información en vez de arrancar de cero.
Una consulta contestada a las tres horas vale una fracción de lo que vale contestada en diez minutos. En rubros de ticket alto, donde la persona está consultando en varios lugares a la vez, la primera respuesta se lleva buena parte de las ventas.
Y el techo de cuánto conviene invertir en estas campañas sale del margen, no del costo por conversación: está en cuánto invertir según el margen de tu negocio.
Por eso el flujo de respuesta es parte del trabajo de la campaña y no algo que ocurre después. De nada sirve bajar el costo por conversación un 30% si el tiempo de respuesta se duplica.
Revisamos el filtro, el creativo y el flujo de respuesta, y le mostramos en qué punto se caen las conversaciones antes de llegar a la venta.
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Fundadora y directora de crecimiento de Zareva Studio. Licenciada en Comercialización. Más de veinte cuentas publicitarias bajo dirección en salud, educación, ecommerce, hogar y deco, y gestión pública. Autora del método DISCAL. @ornelladeneri.inc · YouTube
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